“Ecrire une nouvelle dans ma memorie... mais n'ecrire pas le fin"
A cualquier alma osciosa, despistada, alegre y compleja que lea este título, primero y probablemente único será en su especie. Se le recomienda una buena dosis de cafeína a su lado antes de comenzar, porque una lectura sin una buena taza de café no es lectura; consígase un pañuelo para secar alguna lágrima con resentimientos pasados; un diccionario decente y completo, por si acaso el lenguaje de Cervantes nos juega una mala pasada; y por ultimo pero no menos importante, un reloj, que nos haga volver a la realidad en caso de caer a la ficción, para darse cuenta de que el tiempo sigue ahí, aunque no sea otra cosa, más que dos agujas y un motor de pila.
"La superstición provoca mala suerte"
Sorber… vodka, sorber… vino, sorber… tequila. ¿Qué hago aquí? ¿Cuál es mi razón? Solo escucho que debo mandar todo a la chingada, como si fuera tan sencillo, tan simple; ya ni siquiera puedo recordar a cuantos no he enviado a ese lugar en Veracruz, sobre el kilometro nueve, dicen que ese sitio tiene muy pocas personas, yo estoy en desacuerdo, creo que seguro es el lugar con más gente en el mundo. Porque a ver díganme, en estos días, ¿a quién no mandan a la chingada?
Pinche destino, siempre te juega chueco, justo cuando crees tenerlo todo, te deja sin nada, quién diría que el día de mi boda sería una novia fugitiva que solo supo huir hasta la cama de la pasión, los besos del delirio, y de las promesas somnolientas de la noche prenupcial, la cual pase junto al amor y no junto al compromiso.
Parece un ángel mientras duerme, y sin embargo un demonio al coger, lástima que ya no podremos disfrutar juntos de otro mañana retorcidos entre las mantas como una oruga en su capullo, somos tan friolentos.
Huele a azucenas, justo como aquella vez, supongo que ya ha llegado Juana con el desayuno, me pregunto si debería despertarlo, o si debo seguir retozando en esta cama llena de pecados.



