Me pregunto que harían a mi alrededor si acaso se enteraran de la verdad oculta trás inocentes salidas. ¿Hago mal acaso en permitirme sentir un poco de felicidad y placer? Yo se bien que no soy la primera, y en definitiva no seré la última apresada por esa sensación de relajamiento y seguridad que te hace sentir. Cuando miro en sus ojos me pierdo por un momento, y a continuación pienso en cuánto tiempo pasara para el siguiente encuentro, para la siguiente sonrisa, o acaso para el próximo beso sabor a mentas y tabaco. ¿Cuánto, cuánto? ¿Tres días, una semana, acaso será que desea volver a verme?
No podría confesar algun sentimiento puesto que eso sería como entregarme en bandeja ante él, no entiendo como es que termine hechizada ante tal personaje anónimo.
He visto su rostro muchas veces, incluso lo grabe un tiempo para poder encontrarlo después, insistí demasiado al destino por unas pocas palabras y ahora que he obtenido más de lo que quería no sé si en realidad estoy preparada para soportar algún desaire de su parte.
Admiro su sinceridad, es algo que me hace sentir feliz por el simple hecho de decirme realmente lo que piensa, sin tapujos o tabués, sin embargo he de suponer que en ocasiones me gustaría ser alguien en quién él pudiera confiar... confiar de verdad.
Quizás entre todo el atractivo, algo de lo que más me gusta debe ser que él es un misterio para mí, digo conocer quién es pero en realidad no tengo la menor idea. Esto hace que me pregunte...
¿Qué oculta el ratón en su ratonera?



0 comentarios:
Publicar un comentario